Dossier 137, presentada en Cannes y ahora en el Festival de Sevilla, es un thriller de investigación muy a lo Hitchcock, pero con el pulso pausado y social del cine francés contemporáneo. Con una trama parecida a Anatomía de una caída (Palma de Oro 2023), aquí se no muestra un suceso violento en plena revuelta de los chalecos amarillos (aquellos años convulsos pre-pandemia), con marchas masivas a París reclamando justicia social, ecos de la Revolución Francesa y hasta de Los miserables de Ladj Ly.

La apuesta es minimalista: el 70 % de la película transcurre en un escritorio de comisaría. Policía a un lado, sospechosos al otro. Diálogos, interrogatorios, reconstrucción paso a paso de un golpe en la cabeza a un manifestante. La protagonista, una investigadora interna que vigila a los vigilantes (muy parecida a la abogada de Treme de David Simon), no busca demonizar a la policía, sino limpiarla de los malos elementos preservando lo bueno sin manchar el nombre.
Es puro procedimiento policial, pero sin vértigo: no hay persecuciones, giros inesperados ni suspense de manual. Sabemos más o menos quién es el culpable desde temprano; lo que queda es ver cómo lo descubre ella. Eso le resta sorpresa, pero gana en realismo burocrático. El guion avanza despacio, desgranando pistas, y la película se mantiene en la misma línea: no acelera, no varía, solo profundiza.
La vida personal de la protagonista se nos muestra muy brevemente. Obviamente al director le interesa que sus personajes se muestren trabajando, abriendo exclusivamente una ventana directa al proceso de investigación. Es cine de personajes que podrían ser cualquiera. Destacando, sobre todo los temas sociales, humanidad cotidiana, identificación inmediata para el público local. Como el cine español tira de Guerra Civil, el francés tira de revueltas, desigualdad y procedimientos. Seguro, pero efectivo.

Estéticamente destaca la música: pocos temas, pero bien colocados. Aparece en un montaje inicial que recuerda a Los miserables y resurge cuando se desvela un testigo clave, acompañando la sensación de descubrimiento. El resto es silencio, tensión contenida, planos fijos.
Dossier 137 es una obra curiosa, burocrática y pausada. Ideal si te gustan los thrillers de mesa y silla como Anatomía de una caída. Si buscas acción o giros, te desconectará pero como retrato de una Francia en crisis y de una investigación que limpia por dentro, cumple con creces.

