¿Qué sentido tiene tomar una película animada y calcarla plano por plano en acción real? Casi ninguno. No tiene mucha lógica volver a ver algo que ya vimos si no lo cuentan de otra forma o no aporta nada nuevo. Para mí, hacer esto es casi un insulto al espectador, especialmente a los fans de la saga original, porque los trata como si fueran tontos al contarles la misma historia otra vez. Ya lo vimos con El Rey León y El libro de la selva: es esta moda de reciclar películas porque parece que se quedaron sin ideas. Ese es el cine hollywoodense de hoy, estancado en una mediocridad ofensiva. Si quieres propuestas interesantes, tienes que irte a películas más recónditas, de bajo presupuesto, porque el cine comercial está en un bache.

Por eso, analizar esta película me parece ridículo e inútil, porque es un calco de la original de 2010, que dirigió (sorpresa) el mismo director. Creo que ni siquiera hicieron un storyboard nuevo; tomaron fotogramas de la original y listo. Lo único que les preocupó fue el vestuario y los efectos especiales, porque la preproducción debió durar un par de días. Hasta la música de John Powell, que era lo mejor de la primera, es prácticamente la misma. Solo cambia un poco en la escena donde cae al vacío; el resto es un calco de esa gran banda sonora.

La original de 2010 sí era una gran película, novedosa, que sorprendió a todos. Nadie daba un duro por ella porque Pixar estaba en su época dorada con Toy Story 3 y Wall-E, y luego Coco. Pixar se llevaba todos los premios, pero esta película, la primera de la trilogía, fue muy bien recibida por la crítica y el público. Era original, digna de verse. Su mensaje era entender al enemigo para no pelear, hacer las paces. Aunque, sí, el guion tenía un fallo: al final, con el villano, un dragón enorme que parece imposible de domar, el mensaje se tambalea un poco. Si hubieran domado a ese dragón, el mensaje habría sido más redondo, porque destruir al enemigo va contra la idea de la película.

Si no viste la original, puede que esta remake te guste, porque es la misma película, pero en acción real. Es como lo que hicieron con El Rey León: lo vendieron como un homenaje a los fans, pero en realidad nos colaron la misma película. Por eso, hablemos de la de 2010, que era casi un homenaje a El arte de la guerra de Sun Tzu. Su mensaje era entender al enemigo, no luchar, sino hacer las paces, ganar sin pelear. La historia se centra en un pueblo vikingo, guerrero, como Esparta, donde vive Hipo, que quiere entender a los dragones. Gerard Butler, que hace la voz en la original, le da un toque especial.

El fallo de esta nueva película es que no trata igual al Furia Nocturna. En la animada era como un gatito, con un tono de comedia que era lo mejor: esas interacciones con Hipo, como cuando chocan con una roca o el dragón le da una bofetada. Esos detalles hacían la gracia de la película, pero en esta versión los perdieron. El dragón es más serio, aunque sigue en tono de comedia, y no entiendo por qué hicieron ese cambio.

En definitiva, no sé qué pensar de esta película. Mi problema no es tanto con ella, sino con esta maquinaria de hacer remakes que son copias exactas. Creo que mi crítica va más a la industria. No es la forma de fomentar el cine ni de respetar al espectador, que no quiere ver la misma historia una y otra vez. Apuestan por lo seguro, y deberíamos preguntarnos por qué siguen sacando estos productos, por qué los compramos y les damos difusión. No se debería fomentar este tipo de cine nunca.

NOTA: 4

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