James Gunn, conocido por su trabajo en Marvel con la trilogía de Guardianes de la Galaxia, dirige la nueva Superman, marcando el inicio de un reinicio del universo cinematográfico de DC. En Marvel, Gunn estableció un tono distintivo que influyó en muchas películas posteriores, centrado en dos elementos clave: comedia y acción. Este sello se vio también en su Escuadrón Suicida para DC, donde demostró su habilidad para manejar los tiempos cómicos. Sin embargo, en esta Superman, la comedia está más contenida que en sus trabajos anteriores, probablemente porque en Marvel tuvo más libertad para los chistes.

Esta película es radicalmente opuesta al Superman de Zack Snyder, que presentaba al héroe como una deidad seria, casi sin emociones, en un universo oscuro y solemne. En cambio, el Superman de Gunn es más humano, con una gran potencia física que brilla en las escenas de acción, pero con un enfoque especial en su faceta como Clark Kent. La cinta sabe que el público conoce de sobra la historia de Superman: su origen en Krypton, su trabajo en el Daily Planet. Por eso, Gunn decide omitir los orígenes, una elección acertada, porque volver a contar lo mismo en la enésima película de Superman no tiene sentido. En su lugar, la historia arranca directamente con un Superman derrotado, en un fracaso que lo lleva a su base en la Antártida. Esto sumerge al espectador de inmediato en el universo, sin preámbulos, y funciona bien, sobre todo considerando que la última película de Superman fue hace apenas unos años, sin dar tiempo a que se le extrañe.

Superman es la primera pieza del nuevo universo de DC, que busca emular la fórmula de éxito de Marvel, una franquicia que, como una cadena de hamburguesas, prioriza la cantidad sobre la calidad. Marvel ha producido cerca de cuarenta proyectos entre películas y series, mientras que DC ha tenido menos, con resultados muy dispares: desde joyas como El caballero oscuro —para mí, la mejor película de superhéroes— o Joker, hasta intentos fallidos como el universo de Snyder, que culminó con una Liga de la Justicia que, aunque sólida, cerró un ciclo poco exitoso. En Marvel, las películas suelen tener un tono uniforme, casi como si un solo director las controlara, mientras que DC ha dado más libertad a sus cineastas, lo que ha resultado en filmes memorables, pero también en inconsistencias.

Esta Superman lleva el sello de Gunn, aunque no sorprende tanto como sus trabajos previos. Las escenas de acción son lo más destacado, aunque la comedia es menos prominente de lo que cabría esperar de él. Hay momentos, como un enfrentamiento con un bicho gigante, que recuerdan a Guardianes de la Galaxia, lo que puede descolocar a quienes no están familiarizados con los cómics de Superman, donde estas cosas son habituales. A diferencia de Snyder o Christopher Nolan, que hicieron a los superhéroes más terrenales, Gunn abraza el espíritu del cómic, ofreciendo una verdadera carta de amor a Superman. Esto puede chocar un poco, pero es parte de su encanto.La película también toca temas actuales. El mensaje central, reflejado en la “S” del traje de Superman, es la esperanza, un valor que el personaje representó desde su creación en los años 40, en una época turbulenta. Aquí, Superman enfrenta críticas de “bots” que recuerdan a los haters de hoy, mientras el villano busca dividir a la ciudad —literalmente, partiéndola por la mitad—, en contraste con el héroe, que promueve la unión. Técnicamente, los efectos especiales son un gran avance: los bichos parecen casi reales, superando el estancamiento de entregas anteriores. El sonido es sólido, pero la música, aunque rinde homenaje al icónico tema de John Williams, no destaca tanto. Williams dejó un legado imbatible, y aunque la partitura actual busca conectar con la nostalgia, podría haber sido más innovadora.

En resumen, Superman es una película sólida, un seis sobre diez. No sorprende demasiado, pues sigue el patrón típico de las cintas de superhéroes, pero destaca por la dirección de Gunn y su enfoque fresco de un personaje tan conocido. Logra darle un sello autoral, mostrando una faceta más humana de Superman en un nuevo universo. Aunque prefiero el enfoque más serio de Snyder, que trataba al héroe con una profundidad distinta, esta versión es una buena base para lo que viene. DC sigue intentando replicar el éxito de Marvel, y aunque la rivalidad entre ambas es más cosa de fans, lo importante es que se hagan buenas películas. Si este reinicio mantiene el nivel, puede ser un paso adelante para DC.

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